La sarcoidosis, también conocida como enfermedad de Linfogranulomatosis benigna, de Besnier, Boeck o de Schaumann entre otros nombres, es una enfermedad multisistémica de carácter inmunológico y etiología desconocida, que puede afectar a cualquier órgano.
Actúa como una respuesta anómala de las defensas del organismo, atacando zonas que están sanas mediante acumulación de granulomas no caseificantes (formados por linfocitos T y macrófagos) en el tejido afectado. Si estos granulomas no desaparecen por sí mismos, o no se extirpan, como en los casos subcutáneos o que no sean vitales, el tejido puede permanecer inflamado y aparecer cicatrices, o lo que es lo mismo, volverse fibrótico. En otros casos se puede disminuir la inflamación con tratamiento
La implicación de más de un órgano (siendo el pulmón uno de los más comunes, especialmente en los casos crónicos) y el distinto desarrollo de la enfermedad en cada paciente hacen que prácticamente no se den dos casos iguales.
El motivo de este comportamiento inmunológico es un misterio desde su descubrimiento en el año 1877. La sarcoidosis no tiene cura.
Puede llegar a ser incapacitante para la actividad laboral, aunque son muchos los casos en los que el sujeto consigue llevar una vida normal y compatible con el trabajo, y muchos más aún los casos en los que la enfermedad remite espontáneamente. Los índices de mortalidad por sarcoidosis son nimios y las más de las veces se debe a complicaciones con otras patologías.